Teletrabajo y discapacidad


El teletrabajo es un concepto de moda que está suscitando gran interés en el mundo de las personas discapacitadas. La idea del trabajo a distancia se considera como una nueva oportunidad para las personas que tienen problemas de acceso al mercado del trabajo, tanto en virtud de la creciente flexibilidad de los convenios laborales como de la eliminación de la necesidad de desplazarse para ir a trabajar.

La experiencia demuestra que, si se aplica correctamente, el teletrabajo puede constituir una oportunidad laboral ventajosa, pero esto no significa que sea la solución mágica para los problemas de incorporación de los discapacitados al mundo del trabajo.

El texto siguiente es un resumen del material elaborado por el proyecto TWIN, un proyecto de la U.E. en el ámbito del programa de Fomento del Teletrabajo. El proyecto TWIN (Teletrabajo para personas discapacitadas: evaluación de los telecentros conectados en red) se ha ocupado en particular de estudiar las oportunidades - y los problemas - que el desarrollo del teletrabajo conlleva para los discapacitados. En la página web del proyecto TWIN pueden encontrarse más detalles, así como el texto integral de las directrices de TWIN sobre teletrabajo.


Un teletrabajador es un teletrabajador, y no importa si es discapacitado o no.

El meollo de la cuestión es el trabajo, no la discapacidad. En lo que respecta al teletrabajo, el problema fundamental es la calidad del trabajo realizado, no el tipo de persona que lo realiza. La mayoría de las actividades realizadas con arreglo a las modalidades del teletrabajo puede desempeñarlas igual de bien una persona discapacitada que una sana.

Las directrices que ilustramos seguidamente ayudarán a las empresas y a los demás hacer que la preparación del lugar de trabajo y las operaciones laborales tengan en cuenta las necesidades físicas de las personas discapacitadas, de manera que su capacidad pueda aprovecharse de forma apropiada en el trabajo.


El teletrabajo para discapacitados. Directrices

1. Garantizar que el lugar en que se realiza el teletrabajo sea perfectamente accesible para los trabajadores discapacitados.

La preparación física del lugar en que se realiza el teletrabajo - incluidos los factores ambientales, como iluminación y ventilación - es de fundamental importancia, a veces incluso decisiva. Es preciso prestar especial atención al diseño del lugar de trabajo, con el fin de cerciorarse de que el teletrabajador pueda tener acceso al mismo y aprovecharlo al máximo, con toda comodidad y seguridad.

Las disposiciones contenidas en la legislación vigente en la mayoría de los países prevén normas específicas de accesibilidad para las personas que utilizan sillas de ruedas y los invidentes. Por ejemplo, el acceso para las sillas de ruedas comporta ciertos requisitos de espacio (anchura de las puertas y espacios de giro, entre otros) y servicios higiénicos accesibles. Las medidas de este tipo también ayudan a las personas con leves discapacidades de movimiento (por ejemplo, las personas que utilizan muletas). Los puntos fundamentales que hay que tener en cuenta en lo referente a la accesibilidad son los siguientes:

Para las personas en silla de ruedas:

Para los trabajadores con discapacidades de la visión:

Para los trabajadores con discapacidades auditivas:

2. Identificar las eventuales actividades críticas

Todo trabajo comporta una serie de actividades prácticas (por ejemplo, usar un teclado, manejar libros o hablar por teléfono). Siempre y cuando el lugar de trabajo sea accesible, la mayoría de personas discapacitadas pueden utilizar sin problemas los ordenadores y los equipos de telecomunicaciones. Sin embargo, podría darse el caso de que el tipo de invalidez dificultase o incluso imposibilitase al teletrabajador el desarrollo de una o varias actividades con equipos estándar o con las modalidades de trabajo normales.

Es preciso examinar atentamente dichas "actividades críticas", ya que, en general, no hay razón alguna para alejar a una persona discapacitada de su trabajo. Casi siempre puede encontrarse una solución si se adoptan ayudas técnicas o se modifica el método de trabajo.

Hay profesionales que pueden ayudar a las empresas y a los trabajadores a encontrar soluciones para este tipo de problemas, que habría que sopesar con la ayuda al menos de un especialista en rehabilitación y un experto en ayudas técnicas. En la mayoría de países europeos, muchos centros de rehabilitación disponen de servicios de evaluación.

3. Identificar las discapacidades críticas

El punto de partida para encontrar una solución a las actividades críticas es la evaluación de la invalidez del teletrabajador. La palabra "discapacidad" comprende todas las limitaciones o falta de capacidad para llevar a cabo una actividad - como por ejemplo caminar, escribir o comprender -, en la forma o con el alcance que se consideran normales para un ser humano. Es importante analizar la naturaleza de las discapacidades concretas que impiden llevar a cabo una actividad crítica. Por ejemplo, si la dificultad reside en el uso de un teclado, la causa podría ser un problema de destreza o, sencillamente, de llegar al teclado situado en una posición estándar. Evidentemente, en ambos casos las soluciones técnicas son muy diferentes.

En general, las discapacidades más comunes forman parte de la esfera:

4. Identificar las minusvalías críticas

Tras haber identificado las discapacidades críticas, es importante comprender la naturaleza de las minusvalías que dan origen a dichas discapacidades, es decir, de las que cabría definir como "minusvalías críticas". La palabra "minusvalía" indica cualquier pérdida o anormalidad de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica. Son ejemplos de minusvalías críticas la falta de control de las extremidades superiores, la ceguera o la sordera. En general, las minusvalías críticas que pueden influir en el teletrabajo son minusvalías:

5. Identificar la gama de posibles soluciones

Para resolver el problema de la imposibilidad de desempeñar una actividad crítica, es preciso buscar una solución que supere la discapacidad crítica compensando la minusvalía crítica. Pueden tomarse en consideración tres estrategias:

6. Tomar una decisión acerca de la mejor solución

En general, hay toda una serie de soluciones técnicas posibles. No hay una receta mágica común para todos, y lo que es mejor para una persona o una situación puede no resultar apropiado para otra. Sería conveniente decidir caso por caso, teniendo en cuenta aspectos como los siguientes:

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